Hay muchos motivos por los que surgen crisis que perjudican la imagen y reputación de las compañías. Independientemente de la procedencia y la causa de estas, la imagen puede verse dañada de cara a clientes, proveedores y la sociedad en general, pero también en el interior de la empresa. Los empleados son parte fundamental de las organizaciones y pueden sentirse afectados por el surgimiento de esta crisis, directa o indirectamente. Por tanto, es esencial recuperar la confianza de los equipos o, mejor aún, evitar que esta se pierda. Y para ello, la comunicación interna adquiere un valor esencial en la gestión de crisis.

El principal objetivo de un plan de comunicación interna en tiempos de crisis debe ir dirigido a generar un clima de opinión en positivo entre los empleados que permita recuperar la reputación y su confianza. Trasladar los mensajes adecuados de la manera más idónea; mantenerles informados, unidos, comprometidos y motivados, haciéndoles partícipes de las acciones de la compañía y mostrando los avances y las mejoras alcanzadas; conocer las inquietudes de los equipos y tranquilizarlos cuando están preocupados o desorientados; actuar con transparencia, y acordar una estrategia común para evitar confusiones son algunos de los aspectos clave a los que debe dirigirse el plan.

Las empresas cuentan con numerosas herramientas que permiten implementar el plan de comunicación interna de la manera más acertada. Para ello, es necesario actuar en función de las necesidades y prioridades. Y para ello, las compañías deben:

  1. Establecer canales de comunicación interna eficaces y apropiados a los usos de los empleados
  2. Identificar portavoces que conecten con los empleados y les mantengan informados
  3. Desarrollar campañas y acciones de fidelización y confianza
  4. Determinar los mensajes clave que se quieren trasladar

Además, no debemos olvidar que la comunicación interna es una herramienta atemporal que las compañías deben introducir de forma perenne. Tras consolidar una nueva reputación, es fundamental mantener la imagen positiva sobre la empresa a través de mensajes y acciones constantes que formen parte de un plan sostenido en el tiempo. De esta forma, lograrán no solo restaurar la reputación y confianza del buen hacer de la compañía entre los empleados con éxito, sino hacer que perdure y sea fuerte para ser capaces de superar una posible crisis futura.