Cualquier organizaciテウn, por pequeテアa que sea, es vulnerable ante una crisis. Contar con un plan de comunicaciテウn para hacer frente a esas crisis debe formar parte de toda estrategia de comunicaciテウn. Si lo dejamos a la improvisaciテウn, vamos a llegar tarde y mal.
Uno de los pasos estratテゥgicos para controlar una crisis es seleccionar un portavoz. La figura de portavoz es una herramienta fundamental en la gestiテウn de comunicaciテウn de una organizaciテウn, por lo que no se puede dejar a la improvisaciテウn. Es mテ。s, al igual que la estrategia de comunicaciテウn para estos casos y los componentes del gabinete de crisis, debe formar parte del manual de crisis.
Entonces, ツソcuテ。les son las variables que influyen en la elecciテウn del portavoz ideal? Designar una persona para ejercer la portavocテュa en caso de crisis dependerテ。 de los objetivos, los canales, los pテコblicos y los mensajes a transmitir, aunque hay unas caracterテュsticas que son comunes:
- Debe ser designado antes de la crisis. Su elecciテウn previa va a permitir que se pueda preparar para ejercer la labor de portavoz, recibiendo formaciテウn para hablar en pテコblico, transmitir seguridad y credibilidad, etc.
- Debe ser una persona autorizada para hablar en nombre de la organizaciテウn, por lo que debe tener responsabilidad en la misma.
- Debe hablar siempre con sinceridad.
- Debe tener interiorizados los mensajes, participando en su elaboraciテウn, lo que le permitirテ。 hacerlos suyos. Y los transmitirテ。 de forma clara y sencilla.
- Debe ser buen comunicador y mostrar empatテュa, cercanテュa, calma y credibilidad.
- Debe estar disponible y tener buena relaciテウn con los medios de comunicaciテウn.

Para evitar contradicciones, lo ideal es que la figura del portavoz sea テコnica, aunque optar por la portavocテュa mテコltiple tambiテゥn tiene ventajas. Por un lado, se trata de contar con los mテ。ximos responsables que dan la cara y, por otro, con perfiles mテ。s tテゥcnicos que puedan explicar lo que ha sucedido. Y contar con varias personas facilita adaptar el portavoz a los distintos canales y pテコblicos, por ejemplo.
En cualquier caso, la formaciテウn para quien ejerce una portavocテュa es fundamental en circunstancias normales y, mucho mテ。s, para afrontar la gestiテウn de una crisis. Un buen portavoz se hace: se forma, se prepara y no improvisa.


















