Las redes sociales nacieron con la voluntad de conectar a personas entre sí, se encontrasen en la localización que se encontrasen, desde cualquier parte del mundo. Si bien es cierto que en un principio se usaron como algo más “privado” en el sentido de establecer contacto con las personas más cercanas de nuestro entorno, en seguida se vio la oportunidad que se presentaba para mantener contacto con personas con las que, tal vez por haberse mudado de país o por otros motivos, se había perdido el contacto.

Así, la primera red social que surgió es la que hoy en día todavía reina por encima de las demás (por lo menos de momento): Facebook. Gracias a esta red social pudimos ampliar nuestras fronteras de amistad y establecer contacto con cualquier otra persona del mundo.

Pero… ¡cómo han cambiado las cosas desde aquellos inicios! Ahora el uso que se le da a las redes sociales va mucho más allá. Tanto ha evolucionado su utilidad que muchas personas consideran que lo ha hecho demasiado y que se ha perdido su auténtica esencia. En este sentido, hay muchas personas que incluso han llegado a borrar sus perfiles en este tipo de plataformas y a desinstalarlas de sus teléfonos móviles porque consideran que ya no eran ellos los que utilizaban la red social, sino que era la red social la que utilizaba a las personas. Con esto lo que quieren decir estas personas es que sienten que han perdido el control sobre su cuenta en redes sociales, sobre la información que estas plataformas obtienen de ellas. Todo esto está relacionado con la pérdida de nuestra privacidad. Si bien es cierto que cada uno decide qué publicar en redes sociales y qué no, únicamente por el hecho de tener un perfil, ya estamos renunciando a parte de nuestra privacidad.

Hay plataformas que son conscientes de ello y que intentan introducir ciertas modificaciones para proteger a sus usuarios y evitar que dejen de utilizarlas. Una de ellas es WhatsApp, precisamente una de las plataformas digitales que más polémicas acumula con relación a vulnerar la privacidad de sus usuarios. Así, en los últimos años, WhatsApp ha ido introduciendo funcionalidades en su aplicación para mejorar la privacidad de sus usuarios, como, por ejemplo, el doble check azul (el “leído”), algo que parece una tontería pero que para muchas personas es un gran alivio, o por ejemplo la posibilidad de indicar que únicamente tus contactos puedan ver tu foto de perfil, o que no se muestre tu última conexión. En las últimas semanas, Facebook (propietaria de WhatsApp), anunciaba una serie de novedades pensadas para seguir contribuyendo a la mejora de la privacidad de sus usuarios: la posibilidad de abandonar un grupo de forma privada (hasta ahora aparecía el mensaje “X persona ha abandonado el grupo”), la posibilidad de gestionar y controlar la visibilidad del estado “en línea” (se acabaron los mensajes tipo “por qué no me has contestado si estabas en línea”), y, finalmente, el bloqueo de las capturas de pantalla para determinados mensajes.

Estas pequeñas funcionalidades, si bien es cierto que en el fondo no contribuyen a mejorar la privacidad de los usuarios respecto a la plataforma (o red social), sí que buscan intentar devolver a los usuarios el control que ellos quieran tener sobre dicha plataforma, tanto de su contenido como de su gestión.

Una cosa está clara, y es que las redes sociales hace años que llegaron para quedarse, por lo tanto, debemos adaptarnos a sus mecanismos y saber gestionarlas de la mejor forma posible para nuestros intereses. Si tienes dudas sobre cómo gestionar tu perfil o el de tu empresa en una red social (o en varias), ¡no dudes en llamarnos!