Anualmente, el 8 de septiembre es el Día Internacional del/de la Periodista, en memoria de Julius Fucik, el célebre escritor checo asesinado en la Segunda Guerra Mundial. Esta conmemoración a la labor del periodismo en el mundo se suma al Día Mundial de la Libertad de Prensa para defender el derecho a la información como un bien común que nos permite avanzar como personas y como sociedad.

En 1958, durante el IV Congreso de la Organización Mundial de Periodistas (OIP), se estableció el 8 de septiembre como Día Internacional del/de la Periodista en honor y conmemoración al fallecimiento de Julius Fucik. El escritor checo, líder del movimiento antifascista, fue ejecutado por los nazis el 8 de septiembre de 1943 en Alemania. Su libro “Al pie de la horca” fue sacado por Gusta Fucíková, hoja por hoja, desde la cárcel en la que se encontraba preso y finalmente se publicó en 1947. El periodista recibió, a título póstumo, el Premio Internacional de la Paz en 1950 por su labor informativa.

Tanto este día como el Día Mundial de la Libertad de Prensa son un momento idóneo para reflexionar sobre la necesidad de respetar el compromiso con la libertad de prensa y la ética profesional. También es un día de apoyo a los medios de comunicación, que siguen siendo objetivo de restricciones en muchos países, así como un recuerdo para todos los/las periodistas que han perdido la vida por contar la verdad y, en definitiva, por hacer su trabajo.

El objetivo de tal reflexión debe ser promover la transparencia de la información sin dejar a nadie atrás. Tal y como ha reclamado la Unesco en el Día Mundial de la Libertad de Prensa 2021, es fundamental que la ciudadanía de todo el mundo desarrolle y refuerce sus medios y habilidades de Alfabetización en Información con la finalidad de emitir juicios y decisiones informados. Todo esto permitirá a la población participar críticamente en el desarrollo sostenible de la sociedad, para la que la información es indispensable como bien público.

Es precisamente la alfabetización mediática, informacional y digital (la capacidad de acceder, analizar y crear comunicación) las que ayudan a las personas a discernir entre los hechos y la falsedad, porque cuando las personas tienen estas capacidades, pueden defenderse contra la desinformación o infoxicación.